domingo, junio 14, 2009

UNA OPINIÓN / LA ENORME RESPONSABILIDAD DEL LIDERAZGO
Enviado por Luis Espinoza Olivares el 13 Jun 2009
La enorme responsabilidad del Liderazgo… Uno de los rasgos más deseables en los líderes, cualquiera sea la Institución, es su credibilidad… En ausencia de este rasgo, las Instituciones comienzan un lento y progresivo proceso de erosión…
El vertiginoso ritmo de vida que han cobrado las Instituciones en su desarrollo, no ha dado tiempo para que en su interior se consoliden líderes que sean capaces de conducirlas hacia el logro de sus metas y objetivos y que les permitan una sólida proyección dentro de la Comunidad.
En contrario, aquellas Instituciones que se han tomado el tiempo para ello, han generado personas plenamente capacitadas para la conducción de las entidades en las cuales se desempeñan. Hoy en día, muchas Organizaciones muestran escasez de líderes, con la consiguiente desorientación que ello implica para todos los dirigidos.
Dicen que los líderes se hacen, no nacen… La verdad es que ello es relativo, pues el liderazgo se desarrolla a partir de algunas condiciones naturales que son propias de la forma de ser de aquellas personas que ejercen liderazgo. Por ejemplo el carisma, la empatía, la capacidad para interpretar situaciones decisivas para la Organización y otros atributos que indudablemente se ven robustecidos con una adecuada capacitación.
Los líderes no necesariamente deben ser validados por sus títulos, cargos o por otros medios formales. Sí es absolutamente necesario que los líderes sean validados por sus pares. En muchos grupos un líder puede ser reconocido por su experticia (“poder experto”) o por su innata capacidad de conducción grupal: ahí está la clave.
Un líder primeramente debe ser CREÍBLE, confiable, es la única forma de lograr lealtad en sus seguidores. Además, debe tener carácter, comprensión de los fenómenos que ocurren, visión de futuro, velocidad para tomar buenas decisiones, respeto por todos y por las opiniones ajenas, equilibrio emocional, firmeza en sus convicciones…
Pero hay un rasgo que debiera estar en el primer lugar del listado de los atributos de todo Líder: la INTELIGENCIA. Lamentablemente este rasgo no está presente en abundancia en muchos líderes, y conducen fatalmente a sus Instituciones al fracaso. La Inteligencia no solo permitirá al Líder resolver adecuadamente los problemas propios de su gestión… Un Líder Inteligente generará gratos climas de trabajo, sabrá interpretar adecuadamente las señales del medio, dejará trabajar a sus dirigidos en un ambiente agradable, pero con altas exigencias para el logro de las metas propuestas, siempre esperando los mejores resultados. Para que esto ocurra, el Líder no solo se apoyará en la norma institucional, sino que se impondrá por presencia.
Estas son las diferencias más notorias entre un Líder y un Jefe. Este último puede estar validado por un escrito, un memorándum. Al Líder lo validan sus acciones, su consecuencia de vida, su tenacidad, su creatividad y su tendencia al cambio, siempre que éste no perjudique a sus dirigidos.
Por eso es que hoy en día hay carencia de Líderes, porque faltan personas conductoras que no solo lo sean por la simple norma. Se requieren dirigentes capaces de mostrar atributos que les permitan lograr altos estándares de calidad y productividad. El resto es ficción… El Líder es aquel que siempre va delante de su Institución, dejando huella no solo en su Organización… El Líder deja huella en el corazón de cada uno de sus dirigidos…
Luis Espinoza Olivares.

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